trucos maternidad primer mes bebé

Maternidad: 14 trucos para sobrevivir tu primer mes

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Cuando tienes un recién nacido, los primeros días son los más pesados. Claro, cada etapa del crecimiento de tus hijos tiene sus dificultades, pero el primer mes es el que más te exige: tu bebé te va a necesitar cada dos horas, sin descanso en la noche y con mucho desgaste físico.

Existen muchos trucos que te permitirán superar esos 30 días. Es probable que algunos de ellos se los hayas escuchado a tu madre, tu abuelita o tus tías.

Una característica especial de los primeros días de convertirte en mamá es que todo el mundo te quiere dar consejos y eso puede ser abrumador, pero hay veces que debemos escuchar. Sobre todo a tu mami, créeme, lo aprendí a la fuerza.

Trucos al cuidar a tu recién nacido

Te dejo algunos trucos que me han servido a mí, muchos de ellos me los pasó mi mamita:

1. Duerme cuando tu bebé duerma.

Este es el primero y principal consejo que me dio mi mamá. La verdad es que cuando nacieron mis dos pequeñas, los primeros días tuve una carga de energía mágica, sentía que me podía encargar de todo. Lavar, limpiar, ordenar y más.

Pero la realidad me llegó unos días después cuando el agotamiento me cayó de golpe.

Así que no es broma, si tu bebé se ha quedado dormido (por fin), aprovecha y duerme tú también. Tal vez no siempre podrás dormir, porque hay muchas cosas que hacer, pero intenta descansar al menos media hora, acostada y con los ojos cerrados.

2. Bebe agua, mucha agua.

La lactancia materna es lo mejor que le puede pasar a tu bebé y en algunos aspectos, también a ti.

Para que tengas una gran producción de leche no hay mejor truco que tomar mucha agua. Aproximadamente entre 3 y 5 litros. No es broma! He notado que los días que tomo poca agua es cuando tengo menos leche y mi bebé se desespera.

Para que cumplas con tu meta diaria lo mejor que puedes hacer es utilizar una jarra o botella como medida, de preferencia de más de 1 litro. De esa manera sabes que debes tomar 3 botellas en el día, cuántas vas y cuántas te faltan.

3. Compra un par de mantitas de muselina.

Cuando nació mi primera bebé, una de mis tías me regaló este juego de mantitas aden + anais Muslin Swaddle Plus, que meses después se volvieron famosas porque el príncipe William las usó cuando nació su bebé George.

manta muselina príncipe William

Ahora que estoy dando de lactar por primera vez, me he terminado de enamorar de las mantitas de muselina.

Primero, porque son de un material muy fresco. Sin importar el frío que haga, cuando das de lactar el contacto piel con piel te dará calor, a ti y a tu recién nacido. Y como me indicó mi pediatra, el bebé no debe estar muy abrigado al tomar tu leche para que no se duerma en el proceso y se alimente bien.

Segundo, estas mantitas son lo suficientemente grandes para cubrir tu pecho y tu bebé, de manera que puedes dar de lactar donde estés de manera muy cómoda.

Mantitas de musolina de Aden + Anais

4. Cuida tus pezones.

No importa lo que te digan, los primeros días de lactancia va a ser incómodo y te va a doler. No te preocupes, antes de finalizar el primer mes el dolor se habrá ido.

Pero puedes superar ese malestar cuidando tus pezones. Lo que debes hacer es echarte en tu pezón unas gotitas de tu misma leche una vez termines de alimentar al bebé. Además puedes utilizar una crema especial como la de Lansinoh Breastfeeding Salve, un ungüento natural que protege y cura tus pezones.

Lo mejor es que no debes retirar el producto antes de dar de mamar, lo que te permite ahorrar tiempo.

Lansinoh Breastfeeding Salve

Otro factor incómodo en la lactancia, es la pérdida de leche. En cualquier momento del día, tu leche se va a regar, ensuciando todo a su paso.

Los primeros días las almohadillas de lactancia me parecieron geniales, pero la verdad es que no debes abusar de ellas porque al absorber la humedad evitan que tus pezones se sequen bien. Te recomiendo utilizarlas solo cuando sales de casa para evitar pasar malos ratos. Pero de lo contrario, lo mejor es dejar “respirar” y secar a tus pechos al aire libre.

Aprovecha cuando estés en casa para dejar tus pezones al descubierto el mayor tiempo posible para que sequen bien antes de volver a vestirte, obvio cuidando quién está alrededor.

Si se empieza a regar tu leche lo que puedes hacer es colocarte una babita finita dentro de tu sostén para evitar manchar tu ropa.

5. Usa ropa adecuada para la lactancia.

Es muy incómodo tener que desvestirte toda para dar de lactar. Por eso empezaron a diseñar sostenes, polos y blusas especiales para la lactancia. Estos tienen orificios especiales para que solo saques el seno que vas a utilizar.

También te pueden servir las blusas abotonadas, utilizando un sostén de lactancia debajo. Para dormir, lo más cómodo para mí ha sido utilizar estos polos de tirantes de H&M, ya que incluyen un sujetador y no hace falta que utilices un sostén debajo.

Eso sí, para la ropa interior, dale prioridad a las que son de algodón, son más frescas y delicadas con tu piel.

6. Usa Desitin.

O cualquier otra crema para prevenir la pañalitis, en verdad la que tú prefieras. Yo soy fanática de esta marca desde que descubrí la versión Desitin Rapid Relief, que no tiene ni la densidad pegajosa ni el olor clásico de la versión máxima potencia. Más bien parece una crema Nivea ligera, pero igual de efectiva.

¿Por qué es importante? No hay malestar más grande para el recién nacido que una escaldadura y es más fácil (y rápido) de obtener de lo que crees.

Basta que no te hayas dado cuenta que tu bebé ensució su pañal y te demores en limpiarlo unos minutos para que su piel se irrite. Estas cremas evitan justo ese malestar al bebé y horas de llanto.

Te recomiendo tener un pote siempre en tu cambiador y tener un chisguete de Desitin de 2 onzas para cargar en tu pañalera.

Desitin Rapid Relief Fragrance-Free Zinc Oxide Diaper Rash Cream, 16 oz.

 

7. Ten a la mano tu kit de extracción.

Cuando nació mi primera hija utilicé el extractor todo el día para sacarme la leche. Ahora con mi pequeña S, a quien le doy de lactar, solo he tenido que usarlo contadas veces.

Cualquiera que sea tu opción, igual es necesario que tengas a la mano un buen extractor. ¿Por qué? Te va a ayudar a aumentar tu descarga natural de leche, crear un stock de leche congelada para cuando regreses a trabajar y aliviar la presión en tus senos cuando, por X motivo, no puedas darle a tu bebé directamente.

Lo que yo estoy haciendo esta vez es extraerme leche una vez al día para almacenarla y tenerla disponible para cualquier eventualidad o emergencia.

En mis dos embarazos he utilizado el Extractor doble eléctrico Philips AVENT. Es genial porque puedes extraer ambos senos al mismo tiempo, ganando tiempo y al ser eléctrico no gastas extra energía teniendo que bombear manualmente.

Extractor eléctrico doble Avent

8. Lava bien y rápido la ropa que se ensucia.

En este post te cuento cómo debes lavar la ropa que tu bebé mancha con su caquita al explotar su pañal, lo que sucederá al menos una vez al día, créeme. ¿El truco? Usar jabón en barra blanco y lavar a mano.

Recuerda que si la dejas para más tarde la mancha no va a salir y perderás la ropita de tu bebé.

9. Aprende a empacar tu pañalera.

Una de las mejores cosas que puedes hacer para tu tranquilidad emocional, es acostumbrarte a salir de la casa con tu bebé desde el inicio. Para eso debes aprender a ser práctica, coger a tu recién nacido, su pañalera e irte a pasear.

¿Qué debes llevar en tu pañalera? Pañales de sobra, un par de mudas de ropa, pañitos húmedos, crema para escaldaduras, cambiador portátil, babitas, biberones, un termo con agua caliente y fórmula (así estés dando de lactar, debes estar preparada con una alternativa), Gaseovet, Panadol infantil, un par de chupones (si tu bebé los utiliza), una mantita de muselina para la hora de darle de lactar y la mantita para abrigar a tu bebé.

Un consejo importante es que busques en el mercado una pañalera que no sea muy pesada, porque con todo lo que le vas a agregar puedes terminar cargando una tonelada incómoda.

10. Consigue un bueno monitor.

Si tu bebé duerme en su habitación, no podrás pasar una noche tranquila si no tienes el monitor que te permita escucharlo. Además también te sirve durante el día para dejarlo dormir y seguir con tu vida tranquila.

Según yo con un monitor de audio y video tienes suficiente. Las versiones que se conectan al internet para verlo a más distancia son mucho más caras y seguro que al final solo utilizarás esa función un par de veces.

Yo utilizo el monitor Motorola de audio y video que compré en Coolbox.

 

Monitores para bebé de Motorola

 

11. Conoce los distintos llantos del recién nacido.

Obviamente tu bebé no sabe hablar, solo se comunica llorando. Entonces lo que debes hacer es prestar atención y descifrar las distintas versiones.

El llanto más desesperado, acompañado de movimientos de su cabecita y se lleva las manos a la boca, solo significa que tiene hambre.

Cuando llora, deja de hacerlo por ratos y lo vuelve a hacer, con un llanto incómodo, es que tiene su pañal sucio.

Cuando llora encogiendo sus pierna y parece adolorido, significa que tiene cólicos por gases.

12. Aprende a lidiar con los gases.

Cuando ya aprendiste a identificar el llanto por cólicos de gases, lo que debes hacer es darle Gaseovet para calmarlo. Para un recién nacido, mi pediatra me recomendó usar 10 gotitas.

Para evitar esta situación, es importante que le saques “el chanchito” a tu bebé al terminar de tomar su leche. Si estás dando de lactar debes hacerlo cada vez que cambias de seno.

Carga a tu bebé al hombre, procurando que estire bien sus piernitas. Si no lo hace, echa a tu bebé hacia atrás, cogiendo su cabecita con una mano y su potito con la otra, ayudándolo a estirarse. Regresa a tu bebé hacia tu hombro, a la altura de la boca de su estómago y dale palmaditas en la espalda hasta que logre eructar.

Ten en cuenta que dejar dormir a tu bebé sin soltar sus gasesitos puede causar cólicos, hipo e incluso vómito, lo cual puede ser peligroso.

13. Arma el correcto cambiador.

Para tener el mejor cambiador debes primero asegurarte que tenga la altura correcta. ¿Cuál es? Aquella que permita que tu bebé quede a la altura de tu cintura, de manera que no tengas que inclinarte. Esto te salvará de los peores dolores de espalda.

Para que tu cambiador esté completo debes tener a la mano pañitos húmedos, la crema anti escaldaduras de tu preferencia, pañales y gel antibacterial, opcional, para que te limpies tus manos antes y después de limpiar al bebé.

¿Qué más necesitas? Tener un basurero a un costado y al otro, el tacho de la ropa sucia. De esta manera, puedes desechar lo que estés cambiando sin necesidad de alejarte de tu bebé.

14. Aprende distintas posturas para la lactancia.

Existen varias posturas para que le des de lactar a tu bebé. Si las dominas todas, o al menos más de una, vas a poder descansar tu cuerpo. Mi favorita es la clásica, pero tengo amigas que se sienten muy cómodas dando de lactar acostadas o con la versión balón de rugby.

posturas lactancia

Lo que debes hacer es intentar las diversas posturas cuando tu bebé está pequeño. Ten en cuenta que esto es como un videojuego y cuanto más tiempo pase los niveles de dificultad aumentan.

Si te gustó este post compártelo y si tienes secretos que te ayudaron en este camino de la maternidad, cuéntame en un comentario.

Imagen: Pexels

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